Mandalas japoneses y origami: Pasatiempos orientales

Como saben, los orientales son famosos por su fortaleza de ánimo, por su determinación silenciosa pero decidida, por el respeto que dedican a su paz interior. Estos mismos valores los encontramos en sus pasatiempos, algunos de los cuales han llegado hasta nosotros y ya han conquistado a varios miles de personas precisamente por su capacidad para infundir serenidad, relajarse y combatir el estrés.

¿Qué mejor momento que estas semanas, en las que estar en casa se ha convertido ahora en un auténtico imperativo para todos, para intentar dedicar unas horas de tiempo al origami y los mandalas, dos de los pasatiempos orientales más divertidos y relajantes?

La buena noticia es que puedes compartir estas aficiones con tus hijos, si tienes niños en casa: en realidad son actividades que también tienen un aspecto educativo y que,tienen el poder de mantener ocupados incluso a los más pequeños durante un tiempo.

En este artículo descubrimos los orígenes del origami y el mandala y te damos algunos consejos sobre como utilizar este pasatiempos.

Mandala, los colores del universo en un círculo

El mandala, en la religión hindú y budista, es un símbolo espiritual que representa el universo y sirve para enfocar la atención y ayudar a la meditación. Hoy en día son bien conocidos y también se utilizan en Occidente para encontrar la calma, el equilibrio, la paz, la relajación y aumentar la autoconciencia.

Mandala, los colores del universo en un círculo

El mandala, en la religión hindú y budista, es un símbolo espiritual que representa el universo y sirve para enfocar la atención y ayudar a la meditación. Hoy en día son bien conocidos y también se utilizan en Occidente para encontrar la calma, el equilibrio, la paz, la relajación y aumentar la autoconciencia.

Origen y significado de los mandalas

Mandala, en sánscrito, se puede traducir como círculo o centro y de hecho es un diseño que representa el cosmos: generalmente hay un cinturón exterior y uno o más círculos concéntricos, cada uno de los cuales contiene un cuadrado dividido a su vez en cuatro triángulos. En el centro de cada triángulo hay otros círculos y así sucesivamente, creando una estructura laberíntica que encanta al observador. Los mandalas han sido utilizados durante siglos por los monjes tibetanos que los dibujan con arena de colores y luego los destruyen: puede llevar días completar un mandala de arena y los monjes acompañan esta actividad con meditación profunda; al final, el mandala se destruye con una ceremonia final, las arenas se mezclan y se arrojan a un arroyo, simbolizando la impermanencia y temporalidad del mundo material.

Mandalas en Occidente, un pasatiempo para grandes y pequeños

En la tradición budista, el discípulo se ocupa de la creación de mandalas meditando en el proceso eterno de creación-destrucción-creación periódica de mundos, con el objetivo de romper las cadenas de la vida terrenal y alcanzar un plano trascendente.

Sin apuntar a mucho, podemos usar mandalas como un pasatiempo divertido y relajante para adultos y niños de todas las edades: colorear cada forma geométrica, desde la más grande hasta la más pequeña, es una excelente manera de entrenar las habilidades manuales, de mantenerse enfocado en un meta y luchar contra el estrés (¡y el aburrimiento!). Los mandalas para niños y adolescentes son obviamente más simples que las composiciones para adultos, pero el compromiso y la concentración requeridos son exactamente los mismos.

Beneficios de colorear mandalas

Puedes comprar un libro de mandalas para divertirte creando tus propios diseños usando muchos círculos y otras figuras geométricas de diferentes formas.

Al colorear, la mente tiende a concentrarse y permanecer atenta durante mucho tiempo. Además, es un excelente entrenamiento para el cerebro también porque durante la actividad de colorear tanto la parte más lógica / racional (no salgas de los bordes de las figuras) como la parte más puramente creativa (la elección de colores, la combinaciones …etc.).

  • Ayuda a relajarse y dejar de lado el nerviosismo y el estrés
  • Alivia estados de ansiedad;
  • Aumenta la concentración y la capacidad de permanecer en el “aquí y ahora”
  • Estimula la creatividad, la imaginación
  • Es una buena forma de deshacerse del aburrimiento
  • Te permite expresar emociones y estados de ánimo gracias al uso de varios colores;
  • Te hace revivir una pizca de la magia de la infancia.

    Nada mal, ¿verdad? Y la buena noticia es que unos veinte minutos al día son suficientes para disfrutar de los efectos positivos de la arteterapia: ¡pruébalo!

Origami, desde Japón el encuentro entre arte y ciencia

Los occidentales consideran que el origami es un pasatiempo para los niños o una forma de poner a prueba sus habilidades manuales y olvidarse del estrés, pero, para los japoneses, es una actividad que tiene un profundo significado simbólico.

Origami representa el antiguo arte de doblar papel, como su nombre lo indica: oru, en japonés doblar, y kami, que en japonés tiene dos significados, papel y divinidad. Esto es suficiente para hacernos comprender la importancia de esta actividad para los japoneses: en la religión sintoísta, la fragilidad del origami representa el ciclo de vida de todo, que termina y luego renace. La muerte se acepta como parte de un todo y el papel, en su esencia como objeto temporal, expresa mejor la fugacidad de cada parte del mundo: la belleza del origami no reside en la hoja de papel porque, una vez que la hoja de papel muere, la forma se recrea y renace manteniendo el ciclo de vida.

Generalmente el origami se remonta al siglo XIV: las primeras formas eran extremadamente simples, hechas con unas pocas tiras de papel. Hoy en día el origami sigue siendo una parte integral de la cultura japonesa: durante muchas fiestas patrias los niños hacen origami de diferentes formas y es común donar origami en forma de grullas en ocasiones felices, ya que la grulla es un símbolo de pureza.

Arte, ciencia y matemáticas en origami

El origami encaja perfectamente entre el arte y la ciencia: se crean simetrías entre los pliegues del papel, se convierten en relaciones entre polígonos y al mismo tiempo expresiones del arte abstracto. Además, el origami se puede utilizar como una forma divertida de enseñar matemáticas y geometría a los niños: el sistema “Axiomas Huzita-Hatori” nació con la intención de desarrollar una matemática origami que, a través de siete postulados, permita explicar principios matemáticos y teoremas de geometría incluso avanzados, ¡pero de una manera muy divertida!

Para dedicarte al origami encontrarás numerosos libros online con técnicas más o menos avanzadas: algunos son específicos para niños, sencillos y divertidos para hacer animales, botes y pequeños gnomos, mientras que otros son más complejos y dedicados a adultos que tienen mejor destreza.

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